Un paciente de dos años sufrió pérdida de audición permanente e impedimentos cognitivos después de que un hospital no diagnosticara la meningitis a tiempo. La familia presentó una reclamación por negligencia médica alegando que el diagnóstico tardío causó complicaciones graves y prevenibles. Morrison & Wagner demostró con éxito la negligencia, lo que resultó en una indemnización de $3.000.000 para la familia.